Brass Lancashire, Primeras Impresiones por Samuel

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Portada Brass Roxley

Brass era uno de esos eurogames clásicos del que todo el mundo que lo jugaba hablaba maravillas. Lanzado por Martin Wallace en 2007 y considerado su mejor juego hasta la fecha, es de los juegos que peor ha envejecido debido en parte a un pobre aspecto gráfico en una época donde cada nuevo juego que sale es prácticamente una obra de arte.

Roxley Game Laboratory se propuso cambiar eso en abril de 2017 lanzando una campaña de mecenazgo para darle un lavado de cara sustancial y renombrarlo como Brass LancashireBrass Lancashire portada Portada Brass antiguo

(Imágenes de BGG y MisutMeeple respectivamente)

Ya en las propias portadas queda latente el salto de gigante que hay entre ediciones y, aunque en estas primeras impresiones no comparemos ambas versiones, creo que era necesario decir que el lavado gráfico le ha venido de perlas. Sin duda, ha devuelto a la palestra a un gran eurogame caído en el olvido por una producción que no le hacía justicia.

Mecánicas de Brass: Lancashire

Y es que… ¿Es Brass para tanto? Reconozco que un servidor tampoco es que haya jugado muchas partidas al juego, pero las pocas que he jugado me ha encantado esa necesidad de calcular al milímetro cuanto debes gastarte y, sobre todo, poder encadenar dos turnos seguidos haciendo una gestión del gasto más eficiente que la de nuestros rivales.

Edificios Brass
Los distintos edificios y sus niveles. Foto de litvinchuk, BGG

Porque al final Brass: Lancashire va de eso, de gestionar bien nuestro dinero para ir construyendo más edificios que pueden o darnos puntos de victoria directos (como los barcos) o aportar distintos recursos como carbón o hierro al mapa, indispensables para seguir desarrollándonos y construir cada vez edificios de mejor nivel con más bonificaciones (también subimos nuestro nivel de ganancias con ellos) y puntos de victoria.

A pesar de que es un eurogame la interacción, como dije antes, está a la orden del día, ya que los recursos que tú construyes son comunes a todos los jugadores y todos pueden gastar los recursos de todos. Lo lógico, a pesar de ello, es que te interese gastar tus propios recursos para darle la vuelta a tus edificios y así ganar las bonificaciones, pero habrá momentos en el que no te quede más remedio que gastar los de tus rivales con la esperanza de que no les beneficie tanto como a ti.

Conclusión

En definitiva Brass es un gran juego económico al que Roxley le ha dado una segunda oportunidad. Con la ingente cantidad de nuevos aficionados que cada día descubren el mundo de los juegos de mesa, Brass posiblemente habría caído en el olimpo de las viejas glorias de no ser por esta reedición más moderna, bonita y con unos componentes a su altura.

En el futuro haré una reseña más extensa y como merece, pero de momento creo que no fallo al recomendaros Brass, especialmente si podéis conseguir la versión Kickstarter con las fichas de póker. Si os gustan los juegos económicos, elegantes, sencillos de reglas pero profundos de estrategia, Brass es sin duda una apuesta segura para entrar en vuestra ludoteca.

Importante: Esta es una primera impresión realizada con pocas partidas sobre el juego para, precisamente, analizar lo que me ha parecido a primera vista. No trata de ser un análisis profundo del juego ni de sus mecánicas y la opinión, en el futuro y con más partidas, puede variar.

 

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