Qué falla en Detective Moderno

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Cuando no nos gusta un juego a veces es difícil dar con el porqué de esa situación. Unas veces es el grupo de juego, que no es el adecuado, otras es el ambiente, que no es el propicio… Pero muchas veces somos nosotros, que no estamos predispuestos a disfrutar de la experiencia.

Me senté en la mesa a jugar a Detective Moderno esperando precisamente eso, un juego de investigación moderno, con una historia interesante y que supusiese una buena experiencia de juego en las cinco largas sesiones que prometía la caja.

Me levante de la mesa tremendamente decepcionado.

Y es que es difícil digerir cuando un juego te decepciona de manera notoria, incluso cuando no tenías grandes expectativas como es este caso, ya que iba predispuesto a que el juego me sorprendiese sin más. Uno primero intenta culparse a si mismo. ¿No jugamos bien? ¿No estaba con ánimos para ese tipo de juegos? ¿El grupo no estaba en sintonía?

Rápidamente se despejan todas esas incógnitas. Las reglas estaban bien aplicadas, los ánimos eran los adecuados y el grupo estaba en sintonía con el juego. Incluso habíamos comprado las fotografías de los personajes (un elemento que debería venir en el juego, la verdad) y usado dos grandes pizarras, una de corcho para las fotos e ir enlazando datos y la otra de rotulador para ir anotando todo lo que fuese surgiendo.

Pero si estábamos en sintonía… ¿Qué falló en Detective Moderno?

Una vez descartado el error propio es cuando uno lanza una mirada incriminatoria al juego y le pregunta qué es lo que le falla. En este caso la pregunta se tornaba incómoda. El juego ha recibido múltiples alabanzas y reconocimientos a nivel internacional, incluso una nominación a Kennerspiel des Jahres. En España, además, lo traía Maldito Games, una editorial que se ha ganado la confianza de todos a base de traernos buenos y grandes títulos.

Entonces más que una mirada incriminatoria uno lanza una mirada confusa al juego… ¿Me han vendido la moto? ¿Soy yo de nuevo? ¿Porque he perdido unas 4 o 5 horas de juego en los dos primeros casos y ya no tengo ganas de seguir jugando? Si empiezas a rascar al final acabas encontrando razones.

La primera, y que me parece más criminal (guiño guiño), es la narrativa. ¿Cómo es posible que en un juego dónde pesa tanto la narrativa esta esté tan poco cuidada? La redacción es muy pobre, con muchas cartas empezando incluso de la misma manera. (nuestro protagonista es adicto al café y los bocadillos parece ser). No te puedes permitir en un juego casi exclusivamente narrativo que los textos de narración sean tan superfluos e irrelevantes. Muchísimo texto que al final acaba cansándote, aburriéndote y te saltas lo superficial para ir al grano, doblemente peor en un juego donde a veces en los detalles está la gracia.

La segunda causa mayor es sin duda Antares, la web que nos sirve de apoyo y que, en teoría, nos ayuda suministrando datos y ordenando un poco todo el jeroglífico del caso. Al final Antares acaba siendo engorroso, teniendo que introducir códigos de múltiples cifras que lo único que te traslada es a la oficina aburrida de un contable. Luego, para más inri, (al menos en los dos primeros casos) Antares no es mas que una base de datos donde vas metiendo códigos y te va soltando información. Una oportunidad perdida de integrar realmente algún elemento jugable dentro de la base de datos, lo que me lleva al siguiente punto…

La jugabilidad. No podía ser el juego más soso. Evidentemente en un juego de deducción lo que más pesa es la investigación y eso Detective Moderno lo consigue, te atiborra a datos, personajes, actores y posibles lazos para que seas tu el que reordene todo ese tejemaneje y saque conclusiones. Pero lo que es el juego en si… Muy, muy aburrido. Lees una carta, te da datos (o no), decides si gastar fichas especiales para «investigar a fondo» o sigues investigando otras cartas. Tienes un temporizador, que es el tiempo que empleas en investigar cada carta, pero esto sólo sirve para que en teoría te centres y vayas a lo fundamental.

Al final te ves impotente ante una pizarra llena de personajes, con decenas de datos, fechas y demás y con 0 ganas de intentar entrelazar todo ese tinglado porque te parece más tedioso que divertido. Es una lástima porque apuntaba alto, pero este Detective Moderno apunta a ser, al menos en mi caso, una de las grandes decepciones del año. Habiendo alternativas mucho mejores en el mercado como Crónicas del Crimen, que si consiguen la integración real entre aplicación, narrativa, jugabilidad y deducción, este Detective Moderno se antoja ya muerto, sin mucho interés salvo para los verdaderos amantes de las investigaciones y el trabajo de oficina.

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